Recuperación de la arquitectura del jardín en el Sur de Rosario
Proyecto del paisaje del bordeArroyo Saladillo.
El Parque Sur de Rosario, es emergente de un fenómeno de apropiación cultural de un barrio muy denso de Rosario. Sucesivas controversias, sobre todo en épocas electorales, exigieron de una acción ingeniosa y participativa de los vecinos del Barrio Saladillo en salvaguarda de los territorios del Parque. “Si alguien quiere construir aquí, nosotros hacemos pozos y plantamos arboles”… relatan los vecinos. La Legislatura provincial, transfiere los terrenos. Las vecinales presionan sobre el Poder Político de turno. El actual decide intervenir.
Es en este contexto, donde la Municipalidad formula la promoción de la idea de “recuperación” del Parque Regional Sur.
El lugar elegido para esta intervención es un área sin proyecto, resultado de una adición indiscriminada de especies forestales, a través del tiempo. Su magnitud y ubicación merecen algo más que forestarse. Por eso, tomando el desafío como excusa, el trabajo se propone construir la oportunidad de una reflexión sobre los nuevos significados del Parque contemporáneo.
El tema central de este parque a orillas del Arroyo Saladillo es, nuevamente, el mismo arroyo. La mirada del paisaje recorre por un lado: una liquida superficie amarronada y densa, la naturaleza agreste, reservorio autóctono hasta casi el horizonte. Por el otro acude a un punto ineludible, imantado: la cascada. Enfrentado a ambos, el parque. Este encuentra dos formas de enlazar argumentalmente la naturaleza. Una en sentido longitudinal. Se torna continua en una sucesión ininterrumpida de formas planas que acompañan el sentido tensional del territorio y el movimiento constante de las aguas color marrón, el escalonamiento que sugiere la pendiente hacia el Paraná. La otra en sentido transversal, delineando acontecimientos que marcan lugares precisos también referenciados a los ejes iniciales de las cárcavas. Unas cárcavas notorias en su circunferencia explícita, la ausencia del centro geométrico lo provee el proyecto.
Como una letanía se lee en el territorio
a cada vértice = una inundación,
a cada contracción = el lugar explícito en el que un día se ubicó la cascada.
La ya recurrente aproximación absolutamente falta de inocencia al lugar de intervención proveyó dos grupos de inferencias para el planteo de las hipótesis del proyecto.
Inferencia de indicios:
La importancia, explícita en la propia proporción del territorio, de la idea de extensión. La conciencia de horizonte lejano. La sensación casi táctil de inmensidad del otro lado.
Por ello una redundante confirmación de la idea de elasticidad recorre la extensión del proyecto todo. Lo subordina a una grilla generada por los lugares donde se ubicó a su turno la cascada, discontinua pero obsesiva, unificada mas allá del reconocimiento de zonas que se independizan y asocian, a veces aleatoriamente.
Se releva un formato explícito que se apropia del suelo continuo, plano y anárquicamente forestado y establece un diálogo constante a lo largo de un eje curvo, lineal, nuevamente elástico. La poligonal que hilvana el Parque.
* dos zanjones. Uno que recorre el parque y recupera la existencia y la necesidad del desagüe en las tormentas. Otro, el viejo brazo Norte del Arroyo, al borde de las míticas Quebradas. Es entre ellos donde se curva la columna vertebral de la estructura.
* una explanada en el antiguo ingreso.
* Una referencia analógica al fragmento cinematográfico de Akira Kurosawa: El Huerto de Duraznos” resuelve las pendientes naturales del terreno en su zona más inhóspita.
* Desde “la mandarina”, hito de la historia socio-politica de la Ciudad, memoria viva del Barrio, el ingreso desde lo urbano.
Las leyes que el territorio oculta a una visión desprevenida se develan, y conducen, también en este caso, la legalización del proyecto.
Arq. Adriana Davidovich
adavidov@farq.unr.edu.ar
Arq. Roberto H. Martinez






